miércoles, 17 de septiembre de 2008

Sociedad Pitagórica.

Pitágoras elegía sus discípulos entrevistándolos, con el se saber su modo de ser y así decidir sobre su aceptación. No hacia falta ser de cuna rica, aceptaba mujeres, bárbaros, esclavos, a quienes liberaba.

No podían dormir, comer o beber en exceso. Vestían túnicas blancas de lino y sandalias de papiro, jamás de cuero o lana, tampoco se cortaban el cabello o las uñas, pero se bañaban a diario.

Recibían lecciones y estudiaban todos los días. Al amanecer caminaban solos para meditar y ordenar sus ideas, y al atardecer caminaban acompañados de alguien y analizar lo aprendido ese día.

Hacían ejercicios y deportes todos los días.

Dentro de la sociedad existían dos categorías, los acusmáticos y los matemáticos.

Los primeros eran alrededor de unas dos mil personas, los cuales vivían en sus casas con sus respectivas familias. Aprendían de memoria las “akousmatas” que son una serie de normas morales y enseñanzas. Se les permitía, a veces, sacrificar animales para comerlos y beber vino, aunque no en exceso.

Dentro de esta categoría estaban los “politikoi”, manejaban el dinero, se mantenían de la caridad del pueblo de Cretona y por los bienes cedidos por algunos miembros ricos.

Los matemáticos, alrededor de una seiscientas personas, las cuales pertenecían al círculo íntimo de Pitágoras, en general éstos eran más jóvenes. Eran elegidos en dos etapas: primero se los ponía a prueba tres años para evaluar su deseo de aprender y luego cinco años más de voto de silencio para evaluar su discreción.

Éstos eran los más privilegiados, ya que estudiaban e investigaban y conocían las enseñanzas más secretas de su maestro.

No podían beber vino ni comer en exceso ni sacrificar animales ni para su ingesta, debido a sus ideales de respeto hacia los animales y la naturaleza. Solo comían vegetales, pero solo aquellos que no producen flatulencias, estos los tenían terminantemente prohibidos.

Antes de ser elegidos eran evaluados por su condición de capacidad mental y estabilidad de carácter. Había entre ellos mucho intercambio de ideas y mucha fecundidad. Hubo muchos hombres sobresalientes.